lunes, 15 de diciembre de 2014

Cendre

Cha enumera las musas[1]. Urania patrona de filósofos y astrónomos. Calíope de la poesía épica. Clio, de la Historia.
Son las cigarras, tal como Platón las presenta en el Fedro, las encargadas de avisarles a las musas, quiénes entre los hombres, les rinden culto. Clío y la historia ¿La Historia? o ¿la historia? ¿Quién puede narrar, contar, atenerse a los hechos? ¿Quién puede sumergirse en el trasmundo y volver al mundo de los vivos? ¿Qué fuerza es la fuerza que confía, aún en el umbral de la muerte y el dolor que devasta, en el amor? Esa voz, esas voces ¿son femeninas? ¿Son hombres que dejan abrir la zanja de la con-ciencia? ¿Puede una fuerza atravesar La Racionalidad, romperla con un grito de dolor, y nombrarlo? ¿Es posible no repetir? ¿Es posible llamar a la acción?
¿Puede la post memoria y la memoria cruzada
Desde Les Belles Lettres y Maus, hasta Algeria, Hasta Iraq
hasta la Guerra Sucia en Argentina
escuchar sobre la violencia “doméstica”?
¿Puede la segunda generación y la tercera
y el feminismo y el post feminismo
escuchar del genocidio en la casa de al lado?
¿Podemos  escuchar los gritos, los golpes y el llanto?
¿Podemos vivir en una sociedad que tortura sistemáticamente y hambrea y exilia?
¿Qué es el Bien?
¿Estoy atada? Mis manos ¿son cerradas por barb wire?
¿Cuántas fronteras y púas y guerras y bombas y hambre e imperio?
¿Cuantos Jueces y fondos  y deudas?
Urania, sé mi testigo. Cigarras lleven el mensaje.
Vidas cortas, pero intensas: conozco la tortura.
Conozco vivir la tortura entre cuatro paredes
Conozco el dolor que desgarra y la muerte en vida.
Conozco el cinturón una y otra vez
Una y otra vez y las piernas marcadas
Conozco, perfectamente, el algo habrá hecho
Nueve años en el infierno
Nueve años entre golpes, gritos, insultos y la sensación de dormir para, quizás, no despertar
Pasar una temporada en el infierno es también, necesariamente,
conocer el segundo nacimiento.
Benditos sean los que sufren (y lxs que luchan)
Como el fénix.
Morir y renacer fortalecido.
Para prender de nuevo el fuego,
son necesarias las cenizas
Esa es, quizás, la fuerza que puede amar incluso en la cara del odio
Esa fortaleza en la vulnerabilidad es, quizás, femenina
Esa fuerza tememos (todxs)
Si hay memoria, y si hay política, es necesario llamar a las cosas por su nombre
Es necesario volver de la muerte, para sanar viejas heridas y evitar las nuevas.






[1]               Cfr. Cha Teresa, Dictée, University of California Press, Los Angeles,  2001. pp. 43

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